"Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice" Isaías 43:7



lunes, 25 de julio de 2011

Hijos del pacto

“Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”. Hechos   3: 25.

“Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abrahampara que en Cristo Jesús la bendición de Abraham  alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu…Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade…El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa…”. Gálatas 3: 6-18.

Según el diccionario de la lengua española, el pacto es un compromiso adquirido entre dos o más personas o entidades, que están obligados a cumplir. El pacto se usa como parte de garantía a un compromiso.

Cuando hay un pacto, este compromete la estructura moral de la persona.

Dios es un Dios de pactos y siempre El ha pactado con el hombre y continuamente ha estado dispuesto a cumplir sus compromisos y que el hombre le cumpla a El.

La Biblia revela que a Dios le ha placido establecer pactos con los hombres. Ocho de estos pactos se hallan mencionados en las sagradas páginas y ellos incorporan los hechos más vitales en la relación que el hombre ha tenido con Dios a través de toda la historia de la raza humana. Cada pacto representa un propósito divino y la mayoría de ellos constituyen una absoluta predicción tanto como una promesa inalterable del cumplimiento de todo lo que Dios ha determinado. Si llevamos nuestra consideración del tema hasta el tiempo cuando los pactos fueron hechos, descubrimos que ellos siempre anticiparon el futuro y tenían el propósito de ser un mensaje de certidumbre para aquellos con quienes el pacto era establecido. Además de los pactos bíblicos,  los teólogos han sugerido tres pactos teológicos que tienen que ver con la salvación del hombre.

Los pactos Teológicos.

Pacto de obras.

Se dice que con Adán se estableció un pacto de obras. . La provisión del pacto era tal que si Adán obedecía a Dios, él sería guardado seguro en su estado espiritual y recibiría la vida eterna. Génesis 2: 17

Pacto de la redención.

Otro pacto sugerido es el pacto de la redención, en el cual se insinúa la enseñanza de que fue establecido un pacto entre Dios el Padre y Dios el Hijo en relación a la salvación del hombre en la eternidad pasada. En este pacto el Hijo de Dios se comprometió en proveer la redención para la salvación de aquellos que creyeran, y Dios prometió aceptar su sacrificio. Efesios 1: 4, 11

Pacto de gracia.

Aun otra tentativa es el contemplar el eterno propósito de Dios en la salvación como un pacto de gracia. En este punto de vista Cristo es contemplado como el Mediador del pacto y el representante de aquellos quienes ponen su confianza en Él. Los individuos encuentran las condiciones de este pacto cuando colocan su fe en Jesucristo como Salvador. Aunque este pacto es también una deducción del plan eterno de salvación, tiende a enfatizar el carácter de gracia de la salvación de Dios.

Los pactos bíblicos.

Los pactos de Dios contenidos en la Biblia se clasifican en dos clases, aquellos que son condicionales y los que son incondicionales. Un pacto condicional es uno en el cual la acción de Dios es en respuesta a alguna acción de parte de aquellos a quienes va dirigido el pacto. Un pacto condicional garantiza que Dios hará su parte con absoluta certeza cuando se satisfacen los requisitos humanos, pero si el hombre fracasa, Dios no está obligado a cumplir su pacto.

Un pacto incondicional, mientras que puede incluir ciertas contingencias humanas, es una declaración de cierto propósito de Dios, y las promesas de un pacto incondicional serán ciertamente cumplidas en el tiempo y a la manera de Dios. De los ocho pactos bíblicos sólo el edénico y el mosaico eran condicionales. Sin embargo, aun bajo los pactos incondicionales hay un elemento condicional como si se aplicara a ciertos individuos. Un pacto incondicional se distingue de uno condicional por el hecho de que su cumplimiento esencial es prometido por Dios y depende del poder y la soberanía de Dios.

El pacto Edénico.

El pacto edénico fue el primer pacto que Dios hizo con el hombre (Gn. 1:26-31; 2:16-17), y fue un pacto condicional con Adán en el cual la vida y bendición o la muerte y la maldición dependían de la fidelidad de Adán.

El pacto Adámico.

El pacto adámico fue hecho con el hombre después de la caída (Gn. 3:16-19). Este es un pacto incondicional en el que Dios declara al hombre lo que será su porción en la vida por causa de su pecado. Aquí no hay lugar para ninguna apelación, ni se implica responsabilidad alguna de parte del hombre.

El pacto de Noé.

El pacto de Noé fue hecho con Noé y sus hijos (Gn. 9: 1-18). Este pacto, mientras que repite algunos de los rasgos del pacto adámico, introdujo un nuevo principio de gobierno humano como un medio de frenar el pecado. Como el pacto adámico, era incondicional y revelaba el propósito de Dios para la generación subsiguiente a Noé.

El pacto Abrahámico.

El pacto abrahámico (Gn. 12:1-4; 13:14-17; 15:1-7; 17: 1-8) es una de las grandes revelaciones de Dios concernientes a la historia futura, y en él fueron dadas profundas promesas a lo largo de tres líneas.

Primero que todo, fueron dadas promesas a Abraham de que él tendría gran descendencia (Gn. 17:16), que tendría mucha bendición personal (Gn. 13:14-15, 17; 15:6,18; 24:34-35; Jn. 8:56), que su nombre sería grande (Gn. 12:2) y que él personalmente sería una bendición (Gn. 12:2).

Segundo, a través de Abraham fue hecha la promesa de que emergería una gran nación (Gn. 12:2). En el propósito de Dios esto tiene referencia primeramente a Israel y a los descendientes de Jacob, quienes formaron las doce tribus de Israel. A esta nación le fue dada la promesa de la tierra (Gn. 12:7; 13:15; 15:18-21; 17:7-8).

Una tercera área principal del pacto fue la promesa de que por medio de Abraham vendría bendición al mundo entero (Gn. 12:3). Esto tendría su cumplimiento en que Israel sería el canal especial de la revelación divina de Dios, la fuente de los profetas quienes revelarían a Dios y proveerían de la Escritura a los escritores humanos. En forma suprema, la bendición a las naciones sería provista a través de Jesucristo, quien sería un descendiente de Abraham. Dada la relación especial de Israel con Dios, Dios pronunció una solemne maldición sobre aquellos que maldijeran a Israel y una bendición sobre aquellos quienes bendijeran a Israel (Gn. 12:3).

El pacto Mosaico.

El pacto Mosaico fue dado a través de moisés para los hijos de Israel mientras que estaban viajando desde Egipto hacia la tierra prometida (Ex. 20:1 - 31:18).

En Éxodo, y ampliado en muchas otras porciones de las Escrituras, Dios le dio a Moisés la ley que era para gobernar su relación con el pueblo de Israel. Los aproximadamente seiscientos mandamientos específicos están clasificados en tres divisiones principales:
  1. Los mandamientos, conteniendo la voluntad expresada de Dios (Ex. 20:1-26);
  2. Los juicios, relacionados a la vida social y cívica de Israel (Ex. 21: 1 - 24:11), y
  3. Las ordenanzas (Ex. 24:12 - 31:18).

El pacto Palestino.

El pacto palestino (Dt. 30 :1-10) era un pacto incondicional en conexión con la posesión final de la tierra por parte de Israel. Este pacto se ilustra como un pacto básicamente incondicional y seguro en su cumplimiento; sin embargo, tiene elementos condicionales para cualquier generación en particular.
El pacto palestino, de acuerdo a ello, incluye la dispersión de Israel por la incredulidad y la desobediencia (Gn. 15:13; Dt. 28:63-68), tiempos de arrepentimiento y restauración (Dt. 30:2), la recolección de Israel (Dt. 30:3; Jer. 23:8; 30:3; 31:8; Ez. 39:25-29; Am. 9:9-15; Hch. 15:14-17), la restauración de Israel a su tierra (Is. 11:11-12; Jer. 23:3-8; Ez. 31:21-25; Am. 9:9-15), su conversión espiritual y restauración nacional (Os. 2:14-16; Ro. 11:26-27), su seguridad y prosperidad finales como nación (Am. 9:11-15) y el juicio divino para sus opresores (Is. 14:1-2; Jl. 3:1-8; Mt. 25:31-46).

El pacto davídico.

El pacto davídico (2 S. 7:4-16; 1 Cr. 17:3-15) era un pacto incondicional en el cual Dios prometió a David un linaje real sin fin, un trono y un reino, todos ellos para siempre. En la declaración de este pacto Jehová se reserva el derecho de interrumpir el actual reinado de los hijos de David si era necesario el castigo (2 S. 7:14-15; Sal. 89:20-37); pero la perpetuidad del pacto no podía ser quebrantada.

El pacto davídico no es cumplido por Cristo reinando en su trono en los cielos, puesto que David nunca se ha sentado ni se sentará en el trono del Padre. Es más bien un reino terrenal y un trono terrenal (Mt. 25: 31). El pacto davídico es, por consiguiente, la clave del programa profético de Dios que aún está por cumplirse.

El nuevo pacto.

El nuevo pacto, profetizado en el antiguo testamento y que tendrá su cumplimiento primario en el reino milenial, es también un pacto incondicional (Jer. 31:31-33).

Como lo describe Jeremías, es un pacto hecho «con la casa de Israel y con la casa de Judá» (v. 31). Es un nuevo pacto en contraste con el pacto mosaico, el cual fue roto por Israel (v. 32).

El nuevo pacto garantiza todo lo que Dios se propone hacer para los hombres en el terreno de la sangre de su Hijo. Esto puede verse en dos aspectos:
  1. Que Él salvará, preservará y presentará en la gloria, conformados a la imagen del Hijo Unigénito, a todos los que creen en el Señor Jesús. El hecho de que sea necesario creer en Cristo para ser salvo, no es una condición en este pacto. El acto de creer no es una parte del pacto, sino más bien la base sobre la cual el creyente es admitido para disfrutar de las bendiciones eternas que el pacto ofrece. El pacto no es hecho con los no redimidos, sino con los que creen, y promete que en favor de ellos estará la fidelidad de Dios. «El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Fil. 1:6), y toda otra promesa semejante a ésta, relacionada con el poder que Dios manifiesta en la salvación y preservación de los suyos, es parte de este pacto de gracia.
  2. La salvación futura de Israel es prometida en el nuevo pacto incondicional          (Is. 27:9; Ez. 37:23; Ro. 11:26-27). Esta salvación se efectuará sobre la base única de la sangre que Cristo derramó en la cruz. Por medio del sacrificio de su Hijo, Dios es tan libre para salvar a una nación como lo es para salvar a un individuo. Israel es representado por Cristo como un tesoro escondido en el campo. El campo es el mundo. Y creemos fielmente que fue Cristo quien vendió todo lo que Él tenía, a fin de poder comprar el campo y poseer así el tesoro que allí estaba oculto (Mt. 13: 44).

Las bendiciones del hijo de un pacto.

“Y no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David. Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David. Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba como a sí mismo”.  1 Samuel 20: 15-17.

“Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?...Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa”.   2 Samuel 9

David se hace una pregunta muy peculiar, tal vez nosotros preguntamos lo contrario: ¿Quién hará misericordia de nosotros? ¿Quién orará por mi?...Pero David era un hombre de pensamiento distinto al de nosotros, era él un rey, no necesitaba nada, estaba rodeado de lujo y gloria, vivía en el palacio real y se pregunta algo muy original ¿Habrá alguien a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?. Jonatán era amigo íntimo de David, es más, al no ser por Jonatán, David, tal vez no hubiese podido ser rey sobre Israel.

David era un hombre íntegro en sus palabras y pensamientos  y nunca se olvidó de su pacto con Jonatán por amor a su amistad. Jonatán y David eran como las notas del piano, cada uno solo tenía su propio sonido, eran una nota aparte, pero juntos hacían una melodía completa.

Al fin de una ardua investigación aparece en escena un hombre que sólo aparece dos veces en el escenario bíblico. Este hombre era Mefi-boset. Tal vez usted se preguntará ¿Qué hace un hombre tan anónimo y además lisiado de los pies en el panorama bíblico? (2 S 4: 4). Pero Mefi-boset era el único descendiente de la casa de Saúl, era hijo de Jonatán, nieto de Saúl. Era el “casi” heredero del trono, un casi príncipe, un casi importante de Israel; peo por cosas de la vida no era así. Se puede imaginar cuántas burlas, cuántos refranes, cuántos chistes mal intencionados inspiraría este hombre de labios del pueblo “miren al cojo”, “el inválido”, “el señor rey” en fin tantas cosas que hirieron el corazón de Mefi-boset.

Identidad restaurada.

Así como Adán y Eva eran de la realeza de Dios, pues habían sido creados directamente a imagen y semejanza de Dios (Gn 1: 26-27) Mefi-boset era de la familia real de Israel (2 S 9: 6).
Dignidad restaurada.

Adán y Eva perdieron el derecho de reyes a causa del pecado siendo expulsados del huerto del Edén (Gn 3: 23-24) Mefi-boset a pesar de haber sido el único heredero del trono de Saúl, después de morir Saúl y Jonatán, se presentó ante David como un siervo (2 S 9: 6).

Estima restaurada.

Mefi-boset estaba estigmatizado. Un estigma es una señal en el cuerpo como afrenta, es algo visible a los demás. El estaba lisiado de los pies (2 S 9: 3) así mismo nosotros estábamos estigmatizados por causa de nuestros pecados (Jer 3: 25).

Confianza restaurada.

Mefi-boset recibió de parte de David una de las palabras más gloriosas que una persona puede recibir del rey “no temas” (2 S 9: 7) Dios nos dice “no temas” (Is 41: 10). Uno de los mandamientos más expresados por el mismo Señor Jesucristo fue “no temas”.

Autoridad restaurada.

David como rey devolvió a Mefi-boset todas las tierras que a él, como heredero de Saúl, pertenecían legítimamente (2 S 9: 7). Al igual Cristo al vencer a Satanás en la cruz, al haber resucitado, quitó de sus manos el poder de la tierra y nos la devolvió a nosotros, sus hijos, a quien legítimamente pertenece (Ro 16: 20; Col 2: 14, 15).

Comunión restaurada.

Mefi-boset tenía uno de las principales privilegios que alguien podía tener, fue invitado por David a comer juntamente con El a la mesa del palacio, todos los días de su vida (2 S 9: 7). Nosotros también hemos sido invitados a comer de la mesa del Rey por su misericordia y hasta estamos sentados juntamente con Jesús a la diestra del Padre (Ef 2:6).

Eternidad restaurada.

Mefi-boset se comparó así mismo con un perro muerto, uno de los animales abominables al pueblo de Israel y más aún si estaba muerto (2 S 9: 8). De la misma manera dice la Biblia que Dios nos dio vida juntamente con Cristo estando nosotros muertos en delitos y pecados (Ef 2: 1).

La misericordia de Dios hacia nosotros ha sido en gran manera grande, librándonos de la miseria espiritual y restaurándonos a la vida celestial, la cual ha sido plenamente ministrada por Jesucristo en la cruz del calvario y perfeccionada su obra en nosotros  por el Espíritu Santo.

jueves, 16 de junio de 2011

TÚ ERES MI SUSTENTO

TU ERES MI SUSTENTO.
DANIEL CALVETI.
SÓLO TU GRACIA.

Bb                 Bb/A
Dame de tu eterna paz
Gm                Bb/F
Dame el don para esperar
Eb                    Eb/D
Ayúdame a confiar en ti
                            Cm
Porque en mis fuerzas no puedo más.

Eb                     Bb     Cm Bb/D
Tú eres mi sustento
Eb              Bb    Cm Bb/D
Tú mi creador
Eb                      Bb
Y la última palabra
                 F
La tienes tú.

                Gm
Has que brote en mi
                F    
Tu respuesta oh Dios
                         Eb
No quiero ahogarme
                    F
En mi humanidad.

miércoles, 15 de junio de 2011

EL DINERO DEL RESCATE

Dios habló con Moisés y le dijo: Recuerda que sólo yo tengo derecho a hacer una lista de todos los israelitas. Pero si tuvieras que hacerla, cada israelita deberá darme una contribución para que yo no les quite la vida ni les envíe ninguna enfermedad contagiosa ni mortal. Para que yo les perdone la vida a todos los israelitas mayores de veinte años que aparezcan en la lista, deberán darme cinco monedas de plata, que es la mitad del impuesto oficial del santuario. Ni los ricos darán más, ni los pobres darán menos. Toda la plata que te den los israelitas se la entregarás a los sacerdotes para que puedan cubrir los gastos del culto en el santuario. Así me acordaré de que los israelitas ya han pagado para que no les quite la vida.” Exodo 30:11-16 (Traducción Lenguaje Actual)

Definición de términos.

Rescate.

En el hebreo, existen dos palabras para designar el término “rescate”.
  1. Kôpher: propiamente cubierta, i.e. (literalmente) aldea (como cubierta en); (específicamente) betún (como usado para pintar), y la planta de alheña (usada para teñir); figurativamente precio de redención.
  2. Kâphar:  raíz primaria; cubrir (específicamente con betún); figurativamente expiar o condonar, aplacar o cancelar:
Es interesante hacer notorio el hecho que en este pasaje se utiliza las dos palabras hebreas designadas, las cuales se traducen así:
1.   Kôpher: rescate y se utiliza una vez, refiriéndose al impuesto que debían pagar los jóvenes contados mayores de 20 años, los cuales eran preparados para ir a la guerra (Ex. 38.26; Nm. 1:45-46)
2.   Kâphar: expiación, expiaciones y se utiliza 3 veces, refiriéndose a la persona.

Además es necesario recordar que el impuesto cobrado era designado para el tabernáculo. Y la plata, como material de construcción, representa la redención.

Ahora bien, analicemos las cantidades designadas por Dios.

Un siclo es igual a veinte geras.
La gera equivale a 0.55 gramos.
El siclo equivale a 11 gramos.
½ siclo equivale a 5.5 gramos.

La cantidad pagada por cada uno de los israelitas que debían ser contados es de medio siclo de plata.

Jesús mismo tuvo que pagar este impuesto estando en Jerusalén. En Mateo 17: 24-27, encontramos el relato de dicho evento. Pero aprendemos que el impuesto cobrado ya no era medio siclo de plata sino dos dracmas.

Un dracma equivale a 8 gramos, y Jesús pagó 2 dracmas, el valor del estatero, la moneda sacada de la boca del pez, es de cuatro dracmas, el impuesto de Jesús y Pedro.

Ahora bien, si Jesús pagó dos dracmas, y el equivalente de este es 8 gramos, quiere decir que Jesús pagó 16 gramos de plata por su tributo y 16 gramos de plata por el tributo de Pedro, en total pagó 32 gramos de plata, el valor del estatero.

En la época de Jesús el salario mínimo mensual era de medio ciclo, o sea, 16.5 kg. de plata.

Jesús pagó 16 gramos de plata por su tributo. Entonces analicemos lo siguiente:
            16.500 gr. el salario mínimo mensual
                   16 gr. el tributo que pagó Jesús.
         = 1031.25 partes del salario mínimo.

Entonces, en nuestra época, el año 2010, el salario mínimo es de $ 515.000. si divido ese valor en 1031.25 partes nos da la siguiente cifra:
           515.000 salario mínimo actual
           1031.25 partes del salario mínimo
         = $ 499.4 sería el tributo actual.
Analicemos entonces el significado profético de estas cifras:

En Ex. 38: 26 dice que los jóvenes censados dieron un total de 603.550. Esto significa que  se debieron haber recogido un total de 301.775 siclos de plata.

Sabemos por las Escrituras que la plata recolectada era para el uso del tabernáculo. Sabemos que las basas que sostenían cada una de las tablas eran hechas de plata. Sabemos que en total eran 48 tablas. Sabemos que cada tabla tenía dos basas. Sabemos que los cuatro pilares que sostenían el velo tenía cada uno una basa.  Sabemos que una basa estaba hecha de un talento de plata. Y sabemos que un Talento es equivalente a 3.000 siclos o 33 kilos.

De acuerdo a esto tenemos lo siguiente:
  48 tablas en total                   
x  2 basas cada una
= 96 basas.
         +   4 basas para los cuatro pilares del velo
         100

Si cada basa tenía un talento (3.000 siclos) quiere decir que:
         3.000  siclos
         x 100  basas
         300.000 siclos en sólo basas de plata.

El restante 1.775 siclos de plata, fueron utilizados en la fabricación de ganchos, capiteles, y varas de conexión en los pilares del atrio exterior.

Ahora miremos si cada basa tenía 3.000 siclos de plata  y el precio de redención por cada alma es de ½ siclo, entonces cada basa representa la redención de 6.000 almas. Si sumado a esto, vemos que cada tabla tenía dos basas, entonces cada tabla era sostenida por 12.000 israelitas redimidos. Esto lo que me enseña es que Dios sabe el número de sus redimidos de cada pueblo, lengua, tribu y nación. En el Apocalipsis, doce mil de cada una de las tribus de Israel, están selladas con el sello de Dios (Ap. 7:4-8)

El censo.

Analicemos entonces el problema del censo.

La causa por la cual todo judío, mayor de veinte años, debía pagar el rescate de su vida, era que tenía que ser censado. Dios le había dado instrucciones precisas a Moisés de cómo hacerlo. Y para este punto fue que pecó David y encendió la ira de Dios hacia su pueblo porque David hizo un censo, aparentemente para saber el número de tropas que había. Pero por esta decisión, David cometió pecado, porque el censo fue motivado por orgullo y apoyo en el poder militar de Israel y no en la confianza en Dios.

Pero es interesante, para este punto, recordar la traducción de la Biblia de Lenguaje Actual.

La promesa del evangelio.

Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados. Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo  pasado, para morar allá, y el asirio lo cautivó sin razón. Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion. Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.” (Is. 52:3-9)

El tema central de las Escrituras el Jesucristo y su obra redentora a favor de la humanidad. Por eso, desde la época de Isaías se vislumbraba la venida del evangelio como una Buena Noticia para las necesidades más profundas del hombre.

Pero es muy interesante hacer un pequeño análisis etimológico de las palabras “rescatados” y “redimidos”, que se han traducido en este pasaje.

El término hebreo traducido aquí como “rescatados” y “redimidos” es la palabra gâ'al que significa redimir, liberar, vengar, asumir responsabilidad de pariente. Este grupo semántico se usa unas 90 veces, sobre todo en el Pentateuco, Salmos, Isaías y Rut. La primera cita en que se encuentra es Gn 48:16 en este caso “redimir” quiere decir “liberar”. Se usa básicamente para referirse a la liberación de personas y propiedades vendidas para cancelar deudas, como se puede ver en Lv 25:25. Si consigue los recursos para hacerlo, la misma persona puede efectuar la “redención” (Lv. 25:26). Por otro lado, un hombre empobrecido puede venderse a sí mismo a otro israelita (Lv. 25:39) o a algún extranjero que morase en  Israel (Lv. 25:47). Quien tenía la responsabilidad de “redimir” era el pariente más cercano: hermano, tío, primo o el pariente varón más próximo (Lv. 25:25, 48–49). La persona (pariente) que “redimía” al que estaba en dificultades económicas se conocía como “pariente redentor”. Esta es la idea implícita en Rt.  2.20. En Dt 19:6 el redentor lleva el nombre de “vengador de la sangre” o “vengador” y tenía la responsabilidad de ejecutar al homicida de su pariente. El verbo aparece 12 veces con este significado (p. ej., Nm. 35:12, 19, 21, 24, 27). En el libro de Rut encontramos una hermosa narración acerca del “pariente redentor”. Su responsabilidad se resume en Rt 4.5 tenía la responsabilidad de preservar la integridad, vida, propiedad y nombre de familia de su pariente cercano, y estar presto a ajusticiar a su homicida. La mayoría de los casos en este grupo semántico se refieren a Dios que prometió ser nuestro redentor.

Por eso es muy importante hacer un pequeño paralelo con las palabras utilizadas en Éxodo. En Éxodo dice que cada hombre debía pagar su rescate y en Isaías dice que seremos rescatados sin dinero, para que nadie se gloríe (Ef. 2:8-9)  pues la palabra hebrea utilizada aquí apunta a la obra de un pariente redentor. Es así pues, que llegamos a la persona de Cristo, como el único camino de salvación. Jesús dijo que el era el único camino, verdad y vida y que nadie puede ir al Padre si no es por Él (Jn. 14:6). Por lo tanto no podemos, bajo ningún punto de vista, tratar de anular la sangre preciosa que ha sido derramada en la cruz, para poner precio por nuestra alma ni la de ningún ser humano.

Conclusiones.

Pedro interpreta  este simbolismo para nosotros cuando dice: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.” (1ª P. 1:18-21).

El rescate de plata del Antiguo Testamento se transforma en la expiación por sangre del Nuevo Testamento (1ª Jn. 1:6-7). La sangre de nuestro Señor Jesucristo bajo el nuevo pacto, toma el lugar del “dinero del rescate” que fue establecido en el pacto mosaico. Su sangre es nuestra expiación, rescate, redención y el precio de nuestra alma. Este es el precio por el que somos comprados (1ª Co. 6:20). Este es el estándar que Dios ha establecido para nuestra redención.

Nadie puede pagar por otro para entrar al Reino de los Cielos. Nadie puede ser censado en la verdadera iglesia a menos que sea redimido con este precio (Sal 1:5). El calvario es la fuente de plata a la cual todos tenemos acceso para que podamos obtener el precio de la expiación (Job 28.1). al encontrar nuestro lugar en la iglesia, Dios impide que las plagas se nos acerquen. (Mr. 10:45; 1ª Ti. 2:5-6; Job. 33:24; Is. 35:10; Sal. 91)



 

viernes, 10 de junio de 2011

ACORDES "DE TAL MANERA"

DE TAL MANERA.
ABEL ZAVALA.
TE DARÉ LO MEJOR
F   G   C    F    F/G   G

      C                         G              Dm7          Am7      Gsus4   G
De tal manera me amó  que su vida no escatimó
   C                                  G                  F                   Gsus4     G
Hasta el final él se entregó y a la muerte fue porque me amó

     C2                         G                 Dm7                     Am7    G 
De tal manera me amó y no hay forma en que podré pagar
       C                                  G           F                       G          C 
El precio de su grande amor pero toda mi alma quiero dar

                Am7   G    C              Am7      G      C
Por su amor yo viviré de su amor yo cantaré
               Am7       G    F                           G               Gsus4 G  
Con mi Jesús caminaré porque él me amó a mí
               Am7    G    C              Am7     G     C    
Por su amor yo viviré de su amor yo cantare
                Am7     G    F                           G             F  G           C     
Con mi Jesús caminare porque él murió por mi      le seguiré

  parte:
                          G               F   G          Am    F   C
...porque él murió por mi      le seguiré
G/B   Am            F       C  G/B        Asus4     (sube un tono)
Mi Dios,  te seguiré a ti,   te amare

miércoles, 8 de junio de 2011

LA SANGRE DE CRISTO ROCIADA SOBRE EL CRISTIANO

Sin duda, la sangre de Jesucristo es el regalo más precioso que nuestro Padre celestial le ha dado a su iglesia. Sin embargo, son pocos los cristianos que entienden su valor y su virtud.

A menudo los cristianos cantan sobre el poder de la sangre. Ciertamente, el himno nacional de la iglesia Pentecostal es, Hay poder, poder, sin igual poder, en la sangre de Jesús. Pero la mayoría de los creyentes rara vez entran en el poder de esa sangre.

Sencillamente no comprendemos el gran significado de la sangre. Por ejemplo: constantemente clamamos la sangre como si fuera una formula mística de protección. Pero son pocos los cristianos que pueden explicar su gran gloria y beneficios.

Si yo te preguntara que significa el poder de la sangre, quizá contestes de esta forma, significa que mis pecados son perdonados que soy libre de la atadura de la iniquidad que todos mis pecados están cubiertos. Sin embargo, más allá del perdón, qué significa la sangre de Jesucristo para ti? Puedes explicarme a mi, a tu familia, a tus compañeros de trabajo el valor y la virtud de la sangre de Jesús?

Quiero darte un entendimiento más pleno acerca de la preciosidad de la sangre de Jesús y como puede hacer cambios maravillosos en tu vida!

En las escrituras existen dos referencias acerca de la sangre. Sangre derramada y sangre rociada.

La mayoría de los cristianos tienen conocimiento acerca de la sangre que Jesús derramó por nosotros.

Cuando Cristo levantó la copa en el día de Pascua, El dijo: ...Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama (Lucas 22:20).

Nosotros recordamos su sacrificio cada vez que tenemos comunión, Pero ese es el límite del conocimiento que muchos cristianos tienen acerca de la sangre de Jesús.

Sólo conocemos acerca de la sangre derramada--y no acerca de la sangre rociada.

La primera referencia bíblica acerca de la sangre rociada está en Éxodo 12:22. Los israelitas fueron ordenados a tomar un manojo de hisopo, mojarlo en la sangre de un cordero, y rociarla en el dintel de los dos postes de la puerta. Esa noche cuando el ángel de la muerte llegó y vio la sangre en los postes de la puerta, el pasará sobre esa casa.

Toma en cuenta que mientras la sangre estaba en el envase, no tenia efecto; era simplemente sangre que había sido derramada. La sangre tenía poder para salvar sólo cuando era sacada del envase y era rociada.

¿Por qué los israelitas no podían simplemente dejar el envase de sangre en la puerta y decir, No importa lo que hagamos con ella? Después de todo, sangre es sangre.

Suponte que hayan puesto el envase sobre una mesa cubierta con un mantel, o sobre un pedestal cerca de la puerta.

Yo les diré lo que hubiese sucedido: El ángel de la muerte hubiera entrado a ese hogar. La sangre tenía que ser levantada o sacada del envase y rociada sobre la puerta para que cumpliera el propósito de protección.

Esta sangre en Éxodo 12 es un tipo de la sangre de Cristo. La sangre que fluyó en el Calvario no se desperdició, no cayó en la tierra y desapareció. No, esa sangre preciosa fue recogida en una fuente celestial.

Existe un himno que dice: Hay una fuente llena de sangre y los pecadores sumergidos en ese flujo pierden su culpa y mancha... Sin embargo, ese concepto no es bíblico; nosotros no nos sumergimos en la sangre ni nadamos en ella. No, es rociada sobre nosotros.

Cuando uno es rociado, uno está totalmente bajo la protección de la sangre de Cristo contra todos los poderes destructores de Satanás. Cuando los poderes satánicos ven la sangre de Cristo sobre los postes de tu puerta, ellos deben pasar fuera ti. Ellos no pueden tocarte porque ellos no pueden tocar a quienes han sido rociados con la sangre de Cristo.

Así que, como pueden ver, la preciosidad de la sangre tiene que ver con algo más que con el perdón. La sangre de Jesús no fue dejada en el envase sino que ha sido levantada y rociada en tu corazón. Y está esperando para ser rociada en los postes de los corazones alrededor del mundo.

También en Éxodo 24:1-11 el rociamiento de la sangre es mencionado. En este pasaje, Dios hizo un pacto con Israel. El prometió, Si obedeces mis palabras, yo seré tu Dios, y tú serás mi pueblo.

Después que Moisés leyó la ley al pueblo, ellos contestaron, Entendemos y obedeceremos.  Ellos estuvieron de acuerdo con entrar en el pacto con el Señor.

Ahora pues, este pacto debía ser sellado, ratificado y hecho válido, eso sólo podía suceder a través del rociamiento de sangre. Hebreos nos dice que Moisés...tomó la sangre... y roció el mismo libro, y también todo el pueblo... (Hebreos 9:19).

La sangre derramada del holocausto estaba en un envase. Moisés tomó parte de esa sangre y derramó parte de ella cerca del altar. Después tomó un hisopo, lo entró en el envase y roció parte de la sangre sobre las doce columnas (las cuales representan las doce tribus de Israel). Por último, Moisés mojó el hisopo y roció al pueblo con la sangre. La sangre que cubría al pueblo selló el pacto.

Es claro del pasaje que el rociamiento de sangre les otorgaba a los israelitas pleno acceso a Dios, con gozo. En esta ocasión no tenía nada que ver con el perdón y remisión de pecado, sino, más bien, comunión. Ahora ellos habían sido santificados, lavados, aptos para estar en la presencia de Dios.

Entonces Moisés, Aarón, Nadab, Abiú, y los setenta ancianos subieron al monte a reunirse con Dios. Y el Señor se les apareció, y debajo de sus pies había un embaldosado de zafiro. Estos hombres vieron una mesa delante de ellos y las Escrituras dicen que con facilidad, comodidad y sin temor a ser juzgados, ellos se sentaron en la presencia de Dios y comieron y bebieron con él.

Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel y vieron a Dios, y comieron y bebieron (Éxodo 24:11).

Esto es ¡simplemente sorprendente! Estos hombres comieron y bebieron en la misma presencia de Dios, cuando momentos antes, ellos temieron por sus vidas. Era porque la sangre había sido rociada y ellos comprendían el significado de la protección, el poder y la seguridad que hay en ella. Ellos no tuvieron temor.

Amados, hoy estamos en un pacto nuevo con Jesucristo, un pacto sellado con su propia sangre. Y de igual manera hoy, cuando su preciosa sangre es rociada en nuestra alma, es con el propósito de tener comunión al igual que purificación. Es para que con todo denuedo puedas ir con facilidad, sin temor al juicio, a la presencia de Dios y tener comunión con él. Se te otorga acceso a él, sin que el pecado te condene. Estás libre para hablar con Dios y disfrutar de su compañía.

Uno de los rociamientos de sangre más importantes era llevado a cabo por el sumo sacerdote. Una vez al año el entraba al Lugar Santísimo para hacer expiación, lo cual significa reconciliación, el propósito de este acto era para borrar los pecados del pueblo, para que así pudieran ser reconciliados y una vez más tuvieran comunión con el Padre celestial.

El sacerdote llevaba un puñado de incienso, un incensario lleno de brasas de fuego del altar, y un envase de sangre de un becerro al Lugar Santísimo. Dentro del Lugar Santísimo había un arca, encima de la cual había una tapa dorada con un labio alrededor. Esto era el propiciatorio, donde Dios se sentaba; era su misma presencia. El propiciatorio tenía dos querubines dorados a cada lado, con sus alas extendidas cubriéndolo.

Después de purificarse en una ceremonia muy elaborada, el sacerdote entraba al Lugar Santísimo con gran temor y reverencia. El echaba el incienso en el fuego, haciendo que el aroma y el humo ascendieran. (Esto representaban las oraciones de Cristo, intercediendo por su pueblo. Jesús por siempre está sentado a la diestra del Padre, intercediendo por los santos).

Luego, el sacerdote mojaba su dedo en la sangre y la rociaba siete veces sobre el propiciatorio: Tomará luego de la sangre del becerro y la rociará con su dedo hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propiciatorio esparcía con su dedo siete veces de aquella sangre. (Lv. 16:14).

Cuando la sangre era rociada sobre el propiciatorio, el perdón de todos los pecados era consumado, y todos los pecados pasados eran cubiertos. Cuando el sumo sacerdote salía del Lugar Santísimo, el pueblo sabía que Dios había aceptado el sacrificio, y sus pecados eran perdonados. El pueblo de Israel nunca dudó.

Amados, nosotros también tenemos un sumo sacerdote, Jesús, nuestro Señor. Y él es nuestro Sumo Sacerdote no sólo una vez al año sino que todo el tiempo hasta el fin del mundo. Jesús llevó su propia sangre al verdadero propiciatorio a la presencia de Dios, el Lugar Santísimo y la presentó para la remisión de todos los pecados; de todos los creyentes, por siempre. Este fue el rociamiento final.

Las escrituras dicen lo siguiente sobre este acto: Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención (Hebreos 9:12). Cuánto más la sangre de Cristo... limpiará nuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Verso 14). ...sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios (Hebreos 9:24).

Jesús llevó su propia sangre al cielo por nosotros. Y no está reservada allá como algo conmemorativo. Es para rociarla sobre todo aquel que se acerca a él en fe.

¿Cómo es rociada la sangre de Jesús sobre el corazón?

Es trágico que tantos creyentes no disfrutan del poder y la virtud de la sangre de Jesús. La escritura aclara que es importante que nosotros sepamos cómo la sangre es rociada en nuestros corazones. Esto se hace de dos maneras:

La sangre es rociada sobre nosotros por el Espíritu de Cristo, el cual mora en  nosotros.

Jesús rocía su sangre sobre nosotros cuando, por fe, recibimos su obra terminada en el Calvario. Esto no es un rociamiento físico; más bien, es una transacción legal y espiritual. El rocía la sangre en nuestros corazones como respuesta a nuestra fe. Y hasta que nosotros realmente creamos en el poder de su sacrificio en el Calvario, la sangre de Jesús no producirá efecto alguno en nuestra alma.

A quien Dios puso como propiciación [una reconciliación] por medio de la fe en su sangre,... (Romanos 3:25).

Las iglesias alrededor del mundo, regularmente toman parte en la comunión. Sin embargo, Pablo nos advierte contra tomar la copa indignamente. Esto no significa simplemente tomar parte en el servicio de comunión después que hayamos fallado en alguna manera; sino que sabemos que si nos arrepentimos de nuestros pecados, Jesús nos perdona y nos limpia de toda iniquidad.

Yo no creo que Pablo se refería a que debemos discernir el cuerpo de Cristo apropiadamente. El se refería al hecho de acercarnos a la mesa del Señor, tomando la copa que simboliza su sangre sin creer en el poder de esa sangre. Tiene que ver con mantenerse en condenación y temor sin creer que la sangre de Cristo nos ha justificado ante Dios.

Muchos creyentes pierden la maravillosa experiencia en la mesa del Señor porque viven en condenación porque no van a la sangre en fe. Pablo estaba diciendo, Con razón hay tanta enfermedad entre vosotros. Están débiles porque no creen en la victoria total que se encuentra en la sangre de Cristo.

Tales cristianos dicen en esencia, Sé que es maravilloso ser justificado a través de la sangre de Jesucristo. Pero aún se me hace difícil creer que el Señor me considera justo. Después de todo, no he llegado a la meta. Aun tengo luchas.

Amados, la verdadera evidencia de fe es reposo! Si crees con todo tu corazón, tu conciencia y tu alma entrarán al reposo. Y cuando participes en la cena del Señor y tomes la copa, podrás decir, Creo que soy salvo, perdonado, sanado, porque creo en la sangre. Confié en ella.

La sangre de Jesús es rociada en nuestra alma a través de la predicación ungida por el Espíritu Santo.

Cuando escuchas que Cristo y su sangre son exaltados en predicaciones ungidas por el Espíritu Santo, sabrás que la sangre esta siendo rociada.

Cuando Felipe le predicó el evangelio al eunuco, el corazón de ese hombre fue asolado por la Palabra. Inmediatamente, el pidió ser bautizado. Felipe le dijo,...si crees de todo corazón, bien puedes... (Hechos 8:37)

De la misma manera, cada vez que aceptas una predicación ungida por el Espíritu Santo en tu corazón y clamas, Señor, por favor, dame toda tu verdad, eres rociado con la sangre de Cristo por fe.

Hasta ahora, pensarás, ¿Cómo puedo saber que la sangre ha sido aplicada a mi corazón? A seguir te mostraré tres formas en que puedes saber que has sido rociado por la sangre:

Si estás dispuesto a caminar en la luz y permitir que el Espíritu Santo exponga toda tinieblas en ti, entonces sabrás que has sido rociado.

...pero, si andamos en luz, como el está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7)

Juan está hablando claramente de alguien que está tan enamorado de la Palabra que no tiene temor a ser reprobado, que dice, Señor, alumbra la luz del Espíritu Santo en cada hendidura o grieta de mi corazón. Quiero caminar en la luz. Si amas la luz, es una señal segura de que has sido rociado.

Si clamas al poder y autoridad de la sangre de Cristo cuando eres atacado por el enemigo, puedes estar seguro que has sido rociado.

Cuando, aquellos que no han sido rociados se encuentran en problemas llaman a su mejor amigo o consejero, o sino, se retuercen en el temor y la condenación. Pero aquellos que han sido rociados con sangre, inmediatamente se apoyan en la sangre de Jesús.

A menudo escuchamos la frase suplicando a la sangre la cual es usada en los círculos cristianos. Pero este no es un término bíblico. La palabra suplicar en esta instancia significa argumento o abogando, sugiere que uno está mendigando o rogando. Y esa es una forma defensiva.

Creo que nuestra actitud debe ser más fuerte que eso. Somos guerreros comprados con la sangre, salvados por la sangre, más que vencedores en Cristo Jesús. Nosotros no estamos en la corte con el diablo, rogando por nuestro caso. No, somos vencedores. Jesús ganó la victoria para nosotros; su sangre ha prevalecido. Y creo que nuestro grito de guerra debe ser, Proclamo la victoria de la sangre de Jesús. Soy lavado en la sangre, comprado por sangre, justificado por sangre, salvo por sangre, redimido por sangre. Y proclamo la victoria de la sangre de Jesús.

Cuando estás tan seguro en el lavamiento, poder justificador de la sangre que tu conciencia no te condena, entonces sabrás que has sido rociado.

Tu conciencia está haciendo una obra maligna cuando no te despierta o te conmueve a obediencia al evangelio. Está haciendo el mal cuando innecesariamente te condena, te acusa y te recuerda constantemente cómo le fallaste a Dios y te causa depresión y temor.

Pero cuando descansas completamente en el lavamiento y poder justificador de la sangre de Jesús, cuando tomas control de tu conciencia en el Espíritu, entonces tu conciencia ya no es un acusador, sino que más bien, hace su obra apropiadamente. Y cuando el diablo se levanta con una acusación maligna, tu conciencia proclamará la victoria de la sangre....acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia (Hebreos 10:22).

¡Una conciencia pacífica y limpia es una señal de haber sido rociado con su sangre!

¿Cuáles son los beneficios que fluyen de la sangre de Jesús, una vez que tu corazón ha sido rociado?

La sangre de Jesús nos redime del pecado y el poder de las tinieblas....en quien tenemos redención por su sangre... (Efesios 1:7).  Ya no estamos bajo condenación o temor.

Mucha gente ha sido redimida y justificada por la sangre, pero no lo saben, porque viven en temor y condenación. Tienen fe en el Señor pero no han entrado en la gloria de ser justificados por la sangre.

Son como un hombre que tiene una deuda enorme y no la puede pagar. El jefe rico de este hombre viene y paga la deuda sin decírselo al empleado, luego, lo llama para darle la buena noticia.

El hombre se sienta, le entregan el expediente de las deudas, y hojea las páginas para ver la lista de deudas que ha acumulado. El piensa, Nunca podré pagar todo esto. Me van a encarcelar.

Cuando el jefe ejecutivo ve el temor en el rostro del hombre se queda perplejo. El dice, Disculpe ¿usted miró la primera pagina? El hombre vuelve a la primera pagina donde está escrito Totalmente pagado.

Muchos cristianos se parecen a este hombre. Ellos no saben que su pecado ha sido cubierto, ¡totalmente pagado! Tenemos que entrar a ese conocimiento por fe para así recibir el beneficio el cual es paz con Dios.

La sangre de Jesús ha comprado toda la iglesia de Dios....la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7).

Estas palabras deben poner una gran sonrisa de fe en tu rostro. Eres santificado, rociado, limpio. Esta es una obra continua del Espíritu.

La sangre de Cristo vence a Satanás y el huye…y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos... (Apocalipsis 12:11).

¿Cuál es la palabra del testimonio? Sencillamente es esto: Creo en la sangre. Testifico del poder vencedor y prevaleciente de la sangre de Jesús y proclamo su victoria total.

Si quieres vencer al diablo, colócate en la sangre y proclama su poder.

La sangre nos da acceso al Lugar Santísimo a nuestro Padre celestial, sin reproches.

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo... (Hebreos 10:19).  Debemos ir a nuestro Padre con libertad sin temor!

¿Qué espera Dios de nosotros una vez que fuimos rociados con la sangre de Jesús?

¿Estamos comprometidos de alguna manera por el rociamiento? ¡Por supuesto que si! Si fuimos rociados por la sangre de Jesús, somos ordenados a hacer dos cosas:

Debemos ir en paz y no dudar mas. Cuando Moisés roció la sangre sobre los israelitas pecadores, ellos no dudaron ni una vez que fueron perdonados y aceptados por Dios. Ellos confiaron en ese rociamiento.

Hoy, la sangre que ha sido rociada sobre nosotros no es de becerros, chivos u ovejas, sino de Cristo, el Cordero de Dios. Y sin embargo, tenemos más dudas y más temor que aquellos israelitas.

Martín Lutero dijo que es una blasfemia que tomemos todos los pecados que fueron puestos sobre Cristo nuevamente. Yo estoy de acuerdo. Es un sacrilegio absoluto que andemos en temor, culpabilidad y condenación, diciendo, La Biblia dice que por fe soy limpio, justificado y protegido del poder de Satanás sin embargo, no puedo creer que algo tan glorioso sea posible.

Debemos alabar a Dios con un corazón agradecido sin dudar. Somos ordenados a darle gracias a Dios por la preciosa sangre de Jesús, con alabanzas resonantes: ...sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. (Romanos 5:11)

Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón (Salmo 32:11).

Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte... (Salmo 89:15).

En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia... (Isaías 61:10).

Proclama la victoria de la sangre de Jesús en tu vida. Y comienza a alabarlo ahora por la promesa de esa gran redención venidera.

¡Amen!


CONCLUSIONES.

Jesús sufrió todas las humillaciones y dolores posibles tan sólo por amor, pensando en usted y yo. La Biblia dice en Filipenses que no escatimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que, se humilló hasta la muerte y muerte de cruz.

El ya hizo el trabajo por nosotros; y por su muerte y resurrección, nosotros somos más que vencedores.

Nuestro trabajo es aceptar ese sacrificio por fe, y adorar a Dios en toda su plenitud. Esto se logra predicando su palabra y obedeciendo su voz.